Caminé
precipitadamente, creyendo que el pasado volvería en unos pocos instantes, me
equivoqué. Observé a un chico sentado en el pasto, leyendo un libro de César
Vallejo. Pensaba en las veces que tú y yo recorrimos ese lugar y sin embargo,
hoy eran sombras de algo que nunca pudo ser. Me detuve un momento. El chico me
empezó a mirar. Tuve ganas de preguntarle por qué se encontraba ubicado justo
en ese lugar. No lo hice, era una desconocida para él. Como lo somos nosotros ahora; dos extraños,
dejando atrás nuestra historia.
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